Los picos vertedores en Francia: un amor que va más allá de los confines de la gran distribución
Hay países en los que el uso de los spouts ha llegado a calar hasta el punto de conquistar el packaging de muchos tipos de productos. Uno de esos países es sin duda Francia.
A la sombra de la Torre Eiffel, se han multiplicado los productores y los clientes que se han habituado a un modo de dosificación y uso del producto realmente cómodo y eficiente.
La comodidad que brinda el spout para dosificar los productos alimentarios y no alimentarios es ampliamente conocida por los consumidores franceses, quienes ya no pueden prescindir de los envases de azúcar, leche en polvo, levadura de cerveza o germen de trigo dotados de este sistema.
Un ejemplo de ello es cuando un número elevado de consumidores se quejó cuando un conocido productor de azúcar eligió adoptar boquillas integradas en sustitución de las boquillas vertedoras clásicas. La queja fue tal que el productor se vio a obligado a retroceder sobre sus pasos y a volver a integrar el sistema de dosificación, ya de uso común.
La importancia a nivel de los consumos del spout ha hecho que muchos artistas, un poco en la línea de Andy Warhol, utilizasen este sistema como parte integrante de sus obras. El más relevante en este sentido es a buen seguro Richard Fauguet.
Fauguet, nacido en 1963, es un maestro y conocido artista de artes plásticas que ha hecho de la confluencia entre arte y cultura popular su manifiesto.
Su arte, a veces provocativo, tiene como concepto crear una reflexión aunando elementos artísticos con elementos de la cultura del consumo y “pop”.
Una verdadera descontextualización en la que las boquillas vertedoras han sido protagonistas de múltiples obras.
Por ejemplo, en una de sus obras llamada “Untitled”, el artista integra unos picos dosificadores de azúcar en unas postales que homenajeaban a grandes maestros de la escultura, como Brancusi, Dan Flavin y Picasso.
Para nosotros que hemos creado este sistema es una gran satisfacción ver cómo elementos aparentemente inconciliables y que pertenecen a mundos totalmente distintos (cultura académica y cultura popular) pueden transformarse —en las sabias manos del artista— en algo que también puede disfrutarse con los ojos.
Esto nos empuja a seguir investigando e innovando con nuestros productos, con vistas a poder acceder incluso a los mercados más “inéditos”.