Cuando se diseña un plan de negocio para el lanzamiento de un producto, el departamento de marketing de cualquier empresa debe hacer frente a múltiples aspectos para poder tomar decisiones acertadas. Entrar en un mercado complejo, como el de la gran distribución, requiere una estrategia de marketing a largo plazo que tenga en cuenta no solo las variables de coste, sino también la experiencia del cliente.
Para abrirse a nuevas cuotas de mercado o fidelizar las ya adquiridas puede ser muy útil abordar con determinación el concepto de la diferenciación, tanto en términos de marketing (packaging) como de mejora de la experiencia del cliente potencial. En ocasiones, la diferenciación respecto al resto de la competencia es lo que determina la elección del consumidor. Cada detalle es importante y tiene la capacidad de aumentar el porcentaje de éxito de una marca o de un producto específico.
En este caso, la marca blanca podría ser la mejor solución. En la “batalla” contra la competencia, es preciso ofrecer al cliente potencial algo inmediatamente perceptible y reconocible. Para superar ese desafío, ¿qué mejor que un embalaje adecuado?
La importancia del packaging: ejemplos prácticos
Además de la estética, lo importante es la funcionalidad, la practicidad y la durabilidad, características que poseen los productos de Tacom y que desde siempre han formado parte de nuestra filosofía en el ámbito de la producción de embalajes para la gran distribución.
Pensemos en un cliente potencial que necesita comprar sal y azúcar. Cuando se encuentre junto a la estantería del supermercado, frente a una amplia gama de sales o azúcares, ¿cuál elegirá? ¿Cuál será la “chispa” que saltará y que le hará tomar una decisión en un sentido u otro?
Probablemente se acordará de todas las veces que para abrir un paquete de sal fina casi lo rompió, vertiendo la sal por todos lados, porque el “abrefácil” presente en los bordes no permite una apertura tan ágil y práctica como su nombre promete. ¿El resultado? El embalaje del producto se queda parcialmente abierto y la sal (o el azúcar) coge humedad lo que, de un modo imperceptible, deteriora sus cualidades organolépticas. Entonces, ¿por qué no elegir la sal de esa marca que tiene una cómoda y práctica boquilla dosificadora “que no me hará perder tiempo y la paciencia y que no me hará ensuciar ni desperdiciar un solo grano? Es verdad que cuesta un poco más, pero ¿y el tiempo que me ahorro? ¡Y encima el envase es bonito!”.
En los productos alimentarios, un ejemplo muy claro de eficiencia es el hecho de que, gracias a las boquillas dosificadoras, el consumidor final goza de una mejor experiencia, puesto que logra dosificar con mayor precisión el producto, sin ensuciar las superficies.
¿Cómo puede el packaging de un producto influir en las elecciones de consumo?
Del valor añadido que un embalaje con boquilla dosificadora puede dar y de en qué medida influye en el consumo también habla una investigación de TNS Infratest*. Los resultados se extrajeron de un sondeo realizado en un grupo formado por un 85 % de mujeres y un 15 % de hombres con una edad comprendida entre los 24 y los 65 años. El objetivo de la investigación era comprender qué consideración tenía el spout en términos de comodidad de uso y funcionalidad, así como evaluar en qué medida estaba justificado un precio de compra sensiblemente más alto respecto a los competidores que no usaban una boquilla dosificadora en sus envases.
Los envases con boquilla dosificadora obtuvieron los resultados más positivos: