Cómo innovar la tradición en la conservación de las especias
Desde el antiguo Egipto hasta la actualidad, las especias han sido protagonistas de innumerables viajes. Estas sustancias aromáticas vegetales han tenido y tienen una infinidad de usos, empleándose no solo para condimentar comidas y bebidas, sino también para conservar los alimentos, para elaborar cosméticos o para preparar perfumes.
Si bien por su naturaleza aguantan mucho tiempo, especialmente cuando se secan y se reducen a polvo, las especias necesitan un cuidado especial para su conservación, ya que para que puedan hacer su “trabajo” deben preservar su aroma y sus cualidades organolépticas. Son más delicadas y más perecederas que la sal, y es por ese motivo que se debe prestar una mayor atención a su envasado.
Por lo general, los envases de las especias actualmente presentes en el mercado van de los tradicionales esparcidores de plástico o vidrio a las pequeñas cajas de cartón con una poco funcional bolsita de aluminio en su interior (usadas principalmente en India), donde la especia se conserva, pero donde no existe la posibilidad de un cierre hermético una vez abierta.
Los principales problemas que ofrecen los esparcidores de plástico o vidrio son:
La solución más innovadora es la más ecológica
En el mercado de la especias, en la mayoría de los casos la elección de los envases recae en los esparcidores de vidrio o plástico, lo cual viene dado por unos hábitos de consumo consolidados desde años. Los envases de vidrio o plástico se diseñan con buenos cierres herméticos y proyectan la idea de una mejor conservación. Pero, ¿con qué coste para el medio ambiente?
Lamentablemente, muchos aún no han caído en la cuenta de que para la conservación de las especias la elección verdaderamente ecológica e innovadora es la del envase de cartón.
Esta solución permite preservar las cualidades organolépticas de las especies gracias a la posibilidad, idéntica a la de los envases tradicionales, de cerrarse herméticamente.
Además, los envases de cartón se pueden transportar en “plano”, aumentando notablemente la optimización de los espacios y reduciendo unas 10 veces los viajes respecto a los esparcidores clásicos. El embalaje de cartón se presta a múltiples usos y puede equiparse con distintos sistemas de dosificación (como nuestro Bispenser), que ofrecen la posibilidad de un cierre hermético, pero con un menor impacto medioambiental. Un envase de cartón puede adaptarse a distintos tamaños y el fabricante puede ajustar su apertura con un corte más grande o más pequeño en función del tipo de especia que vaya a contener y del flujo deseado.
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