Falsificación de detergentes, una realidad ya consolidada que daña a las grandes marcas
De la gran distribución a la tienda de barrio no hay más que un paso. Los detergentes de las grandes empresas multinacionales se venden en todo el mundo, no solo en los grandes centros de distribución, también en las tiendas de barrio. Es normal encontrar los productos de ciertas marcas en cualquier sitio. El problema es que en un 5-10 % de los casos se trata de productos falsificados y que no son fáciles de detectar. En apariencia, nos encontramos frente a envases absolutamente reconocibles. ¿El resultado? El consumidor, tras llevarse el producto a casa, se encuentra decepcionado, y de este hecho surge una espiral de reclamaciones y valoraciones negativas que, unidas al boca a boca, pueden llegar a destruir el prestigio de una cierta marca.
Proteger la marca para proteger al consumidor
Iniciar la producción de un producto requiere grandes planificaciones y grandes inversiones. Cuidar los detalles es el modus operandi que toda empresa debería practicar para diversificarse y darse a conocer tanto por las cualidades de su producto como por la experiencia global que este ofrezca a los potenciales clientes. Esto significa preocuparse por crear un packaging capaz de convertirse en una parte significativa de la marca, reconocible y a prueba de falsificación. ¿Cómo hacerlo? En el caso de los detergentes en polvo, se ha constatado que todos los productos falsificados hallados en las pequeñas tiendas de barrio carecían de un pequeño, gran detalle: el pico vertedor.
El spout es una invención que no es nada fácil de replicar y que define un producto en términos de calidad y experiencia del cliente. Los clientes a menudo eligen los productos con dosificador porque saben que tendrán una experiencia difícilmente reproducible en términos de facilidad y comodidad de uso. A nivel de costes de producción, un spout supone un importe totalmente asumible y permite a las empresas ser reconocidas y no ver su imagen perjudicada por un mercado que, lamentablemente, nunca descansa, como es el de la falsificación.